Archive for noticias en salud

Sanidad publicará una clasificación de hospitales

El Pais
Lunes, 30/3/2009

Sanidad publicará datos sobre cada hospital, como la tasa de mortalidad
ELENA G. SEVILLANO – Madrid – 18/03/2009

El dinero sigue al paciente. Con esta máxima se resume la filosofía que hay tras la remodelación del sistema sanitario que perfila la Comunidad de Madrid. Los hospitales recibirán dinero, también llamado “incentivos”, en función de la cantidad de pacientes que les elijan. Es decir, competirán entre ellos para captar clientela. Esos pacientes, aseguró ayer el consejero de Sanidad, Juan José Güemes, van a necesitar “información transparente, completa y rigurosa” para poder escoger. El primer paso será hacer pública una clasificación de los hospitales mejor y peor valorados por los pacientes.

La atención de las dolencias se ordenará en función de la gravedad. A partir de la semana que viene se podrá consultar en qué puesto quedan los hospitales públicos madrileños según una encuesta sobre satisfacción que realizó la Consejería de Sanidad el año pasado a 19.142 pacientes. Pero ese será sólo uno de los muchos parámetros que en los próximos meses va a ir haciendo públicos Sanidad como complemento al decreto de libre elección que está ultimando.Los parámetros que hará públicos Sanidad en los próximos meses van más allá de la percepción, subjetiva por definición, de los pacientes. Se publicarán, por ejemplo, las reclamaciones de usuarios, pero también datos sobre la actividad sanitaria y la gestión de los centros: incidencia de las infecciones nosocomiales (las que se contraen en el hospital), reingresos (cuando a un paciente se le da el alta pero tiene que volver al hospital), tasas de mortalidad, etcétera.

Es la primera vez que una Administración ofrece una encuesta de calidad detallada por centro hospitalario, subrayó ayer el consejero. También es la primera vez que se hacen públicos datos como la tasa de mortalidad con el objetivo de comparar hospitales para que el paciente elija en cuál quiere operarse. “Creo que es algo novedoso, que sin duda alguna puede escandalizar, que será objeto de controversia en los medios de comunicación”, admitió el propio Güemes. “Pero creo que será un buen estímulo tanto para pacientes como para profesionales”, añadió.

También hubo controversia cuando Reino Unido anunció que haría públicas las tasas de mortalidad quirúrgica en los hospitales de su servicio nacional de salud (NHS). Los cirujanos eran reticentes a desvelarlas. Argumentaban que publicar los datos podría disuadir a algunos de sus compañeros a la hora de aceptar casos arriesgados por temor a empeorar su estadística.

La Federación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Femyts) criticó ayer el anuncio del consejero. “Es un disparate”, resumió su coordinador general y médico intensivista del Ramón y Cajal, Javier López de la Morena. “No se puede comparar. Hay hospitales que no atienden patologías graves, que derivan a otros las técnicas sofisticadas, que no tienen servicio de geriatría ni unidades de ictus. Ésos tendrán una proyección estupenda”. Los nuevos hospitales, por ejemplo, saldrían mejor valorados que los tradicionales, explicó. “Y en un sistema público los hospitales tienen que ser complementarios, no competitivos entre sí”, añadió.

Para el vicesecretario de la Organización Médica Colegial (OMC), Francisco Toquero, no tiene sentido comparar hospitales que no están dotados con los mismos recursos ni atienden a la misma población. “Habría que establecer criterios de calidad que situaran a todos en igualdad de condiciones”, explicó. “Para que una encuesta de calidad percibida sea objetiva tiene que partir de una misma base”.

Güemes defendió ayer que la libre elección ya se ha ensayado en Madrid. Se refería a los nuevos hospitales y a la posibilidad que se ofreció a los ciudadanos de seguir yendo a los tradicionales. “¿Qué han hecho los pacientes? Pues lo normal. Han tomado decisiones inteligentes. Muy mayoritariamente, el 98% o 99%, han acudido a los nuevos hospitales, que tienen más cerca”. El consejero no quiso precisar cómo se va a regular la demanda (estableciendo cupos máximos, por ejemplo) de un hospital, en caso de que su buena valoración lo convierta en objetivo de muchos pacientes. Se limitó a explicar que en su decisión influyen muchas variables, como “la cercanía, la comodidad o su experiencia particular”.

El año pasado los hospitales públicos atendieron 2,6 millones de urgencias, de las que “sólo tienen esa consideración clínica el 20%”, afirmó Güemes. Para desincentivar a los ciudadanos de usar masivamente el servicio de urgencias, Sanidad está preparando otra reforma. El paciente podrá saber en qué grado de gravedad le han clasificado al llegar y cuántas horas de espera media le quedan por delante. Así, explicó Güemes, podrá “ponderar si le merece la pena permanecer en la urgencia o acudir al centro de atención primaria al día siguiente”.

Tras una primera valoración sanitaria, el profesional encargado del triaje (clasificación) informará al paciente del tipo de urgencia en el que se clasifica su caso. En función de la gravedad se le asignará un color, que marca las distintas prioridades y sus correspondientes tiempos de espera. A menos grave, más horas tendrá que aguardar el paciente. Sanidad pretende así homogeneizar el sistema de clasificación de los pacientes en las urgencias, que ahora es diferente en cada hospital.

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OTRO FARMACO MAS EN LA CARRERA ENTRE GENERAR MAYOR CANTIDAD DE INGRESOS Y SALIR DEL MERCADO.

¿Más medicamentos con problemas judiciales?

dscf04122ALEJANDRA.

Astra Zeneca acusada de ocultar datos de ensayo de Seroquel

Espanha, marzo 2009 La Farmaceutica Aztra Zeneca ha sido acusada de ocultar
datos de ensayo clinicos de su comercialmente exitoso producto Seroquel®
(fumarato de quetiapina) despues que un e-mail interno de la companhia fuera
dado a conocer en el litigio que  hoy afronta  en el distrito de la Florida.

Seroquel® es un medicamento aprobado en 1997 por la FDA para el tratamiento
de trastornos sicoticos. Actualmente, dado los efectos adversos como
diabetes y otros trastornos, el fabricante afronta un juicio en el distrito
de la Florida. La companhia acordo con el tribunal dar a conocer el e-mail de
1997 en el cual Richard Lawrence, director de marketing de Astra Zeneca,
admitio que los resultados de ciertos ensayos para el anti-sicotico Seroquel
habian sido “enterrados” mientras que los cientificos de la firma informaron
unicamente de datos positivos “seleccionados cuidadosamente” de otros
estudios, cubriendo  los aspectos menos favorables de los resultados.

Desde 1997 la farmaceutica ya tenia informacion que el medicamento producia
aumento de peso, desarrollandose estrategias para “neutralizar” dicha
informacion; incluso, despues de que la FDA solicitara a la empresa las
advertencias sobre los efectos secundarios.

Mas informacion relacionada en la siguiente direccion:
http://industry.bnet.com/pharma/10001193/exec-warned-az-on-negative-seroquel-results-we-cannot-hide-them-info-later-buried/

Q.F Javier Lamoza, Comunicaciones
AIS Latino America & Caribe

DIFUNDIDO POR LA RED E-FARMACOS.

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Expectativas en Salud con la Presidencia de Obama

The New England Journal of Medicine
HEALTH CARE 2009
Volume 360:321-323
January 22, 2009
Number 4

Great Expectations — The Obama Administration and Health Care Reform
Jonathan Oberlander, Ph.D.

Health care reform is back. For the first time since 1993, momentum is building for policies that would move the United States toward universal health insurance. President Barack Obama has made health care a central part of his domestic agenda, and key members of Congress have promised to introduce ambitious health care reform legislation in 2009. Groups long opposed to reform, including the insurance industry, are reportedly prepared to make a deal. There is thus growing sentiment that “the prospects for meaningful health care reform have never looked better.”

Even so, the political barriers to reform remain immense. The Obama administration has an agenda crowded with other priorities — the economy, taxes, Iraq, Afghanistan, energy policy — and a failure on health care reform could sap its political capital. Although Democrats enlarged their Congressional majorities in the 2008 elections, President Obama will not enjoy anything like the supermajorities that Presidents Franklin D. Roosevelt and Lyndon Johnson counted on to enact Social Security and Medicare. This means that to pass its health care plan the Obama administration will have to rely on conservative and moderate Democrats in Congress, many of whom have their own agendas for reform. In the Senate, moderate Republicans would have to help secure the 60 votes necessary to defeat a potential filibuster. Indeed, the Democratic majorities in the House and Senate are very close to those that were in place when the Clinton administration unsuccessfully pursued health care reform during 1993 and 1994.

Health Care and the Recession

How is the economic recession affecting health care — and the prospects for health care reform — in the United States? Watch a video discussion among four distinguished panelists about the current and likely effects of the economic crisis.

Moreover, although there is widespread consensus that the U.S. health care system is broken, there is no consensus on how to fix it. In Congress, even advocates of universal coverage are divided over whether to build on or away from employer-sponsored insurance, the latter approach being favored by a group led by Senators Ron Wyden (D-OR) and Robert Bennett (R-UT).2

Stakeholders in the health care system and conservative lawmakers will surely resist core elements of Obama’s reform plans, including the establishment of a new government insurance program (anathema to the insurance industry). It’s easy to forget that in 1993, key groups of stakeholders endorsed health care reform before their support evaporated.3 It remains unclear whether similar rhetorical support from such stakeholders this time around will translate into sustained backing for comprehensive legislation as the debate inevitably turns to details that will affect their livelihood and organizational autonomy.

Perhaps because they proved to be politically lethal for the Clinton administration, serious proposals for controlling health care spending are scarce. The health care industry is not interested in reform that would reduce its income. Policymakers are therefore emphasizing savings that might be gained from disease prevention, the implementation of electronic medical records, and other unproven (but politically safe) cost-control measures.

There is also a dearth of politically feasible ways to pay for a major expansion of insurance coverage, which could easily carry a price tag exceeding $100 billion per year — a financing challenge exacerbated by the ballooning federal budget deficit. Health care must compete for money with other costly initiatives, including economic-stimulus and tax-cut plans. Meanwhile, the faltering economy means that more Americans will become eligible for Medicaid, so substantial federal funds will be required just to maintain existing programs.

There is thus ample reason to believe that promoters of comprehensive health care reform will fall short of their goal during the Obama administration. Instead, Congress may well enact a series of incremental laws, taking steps such as expanding the State Children’s Health Insurance Program (SCHIP), investing in health information technology, and changing Medicare’s physician-payment formula.

Although reform remains improbable, that does not mean it is impossible. Indeed, there are also reasons to believe that comprehensive reform could be achieved under the Obama administration. The ongoing economic crisis will give the administration an extraordinary political opportunity. Worsening unemployment has a direct and dramatic effect on health insurance coverage: with every percentage-point increase in the unemployment rate, 1 million Americans could become uninsured (an additional million could gain coverage under Medicaid and SCHIP).4 If the recession deepens, the country’s uninsured population could grow dramatically, drawing media attention and pushing health care up near the top of the public agenda. The anxiety that middle-class Americans feel about losing their coverage and paying their medical bills will also intensify, creating pressure for federal action.

In addition, the federal government’s interventions to prevent a collapse of the country’s banking and financial systems have created a precedent for expanding government to cope with the economic emergency. The Obama administration and Congressional reformers could frame the expansion of insurance coverage as part of a broader economic recovery plan, with health care reform sold as integral to restoring Americans’ economic security.

Health care reform could also be sold as critical to reviving businesses’ — and therefore the nation’s — economic fortunes. If U.S. businesses concluded that government intervention is necessary to save them from the burden of health care costs during the economic downturn, the politics of health care would be transformed. With big business on their side, reformers would have an influential ally to help offset potential opposition from the health care industry. Small businesses, which are less likely than larger corporations to provide insurance for their workers, are a tougher political target. But if the status quo is bad enough, political organizations representing small firms (and perhaps other stakeholders) may conclude that reform is preferable to more of the same.

Paradoxically, the economic crisis could also make the financing of health care reform more politically palatable. With the 2009 federal deficit potentially topping $1 trillion, an expansion of insurance coverage could suddenly appear comparatively affordable. Similarly, the vast sums spent on corporate bailouts could help legitimize the idea of deficit spending for health care reform. The economic crisis could thus give reformers the political leeway to bypass congressional budgeting rules that otherwise constrain financing options.

In sum, the recession could weaken the normal barriers to health care reform (at a minimum, it injects substantial uncertainty into health care politics). Yet there are other reasons to be hopeful about reform. One is that the incoming administration appears to have learned from the Clinton administration’s misadventures in health care reform.5 President Obama’s nomination of former Senate majority leader Tom Daschle as Secretary of Health and Human Services and director of the new White House Office of Health Reform reinforces the administration’s intention to work closely with Congress in crafting reform legislation rather than imposing a top-down plan. Obama’s health plan (as outlined during the campaign) clearly embodies additional lessons from the Clinton reform debacle: it preserves employer-sponsored insurance for insured Americans who don’t want to change plans, it exempts small businesses from the employer mandate to provide health insurance while providing tax credits for small companies that want to purchase insurance, and it contains no politically controversial, centralized cost controls.

The lessons of 1993 and 1994 are also well understood in Congress. Two key Senators — Max Baucus (D-MT), chair of the Finance Committee, and Edward Kennedy (D-MA), chair of the Health, Education, Labor, and Pensions Committee — are developing legislation that largely tracks the Obama plan. Consequently, this time around, congressional Democrats may be more unified around a health care reform strategy. Baucus’s support for reform is crucial, given the importance of financing issues, and Kennedy’s staff has been holding meetings with stakeholders in an effort to build consensus. Both senators are determined to move quickly, fearing that delay could dissipate momentum, as it did in 1993.

Finally, in Barack Obama, health care reform has a president who could effectively use the bully pulpit to rally the public behind change. That effort could be aided by both the Obama campaign’s grassroots network and organizations devoted to reform, whose resources can help mobilize public support.

Of course, these grounds for optimism hardly guarantee success. Financing health care reform in this fiscal climate will be an extraordinary political challenge, deep divisions persist in Congress, and many thorny problems are nowhere near resolution. Throughout the past century, reformers pursuing comprehensive change in the U.S. health care system have failed to overcome similar barriers. But the fact that reform has failed before does not mean it is fated to fail forever. As the election of Barack Obama vividly reminds us, history is not always repeated. Sometimes it is made.
No potential conflict of interest relevant to this article was reported.

Source Information
Dr. Oberlander is an associate professor of social medicine and of health policy and management at the University of North Carolina, Chapel Hill, and a visiting scholar at the Russell Sage Foundation, New York.
References
1. Pear R. Senator takes initiative on health care. New York Times. November 11, 2008.
2. Orszag PR, Kleinbard ED. Preliminary analysis of a proposal for comprehensive health insurance. Washington, DC: Congressional Budget Office, May 1, 2008.
3. Starr P. What happened to health care reform? The American Prospect. Vol. 6. No. 20. 1994:20-31.
4. Dorn S, Garrett B, Holahan J, Williams A. Medicaid, SCHIP and economic downturn: policy challenges and policy responses. Washington, DC: Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, April 2008.
5. Oberlander J. Learning from failure in health care reform. N Engl J Med 2007;357:1677-1679. [Free Full Text]

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Pregunta clínica: ¿El reposo durante el embarazo mejora el pronostico de la preeclampsia?

Al revisar la bibliografía se localizan 7 referencias, dentro de estas se encontraron 4 revisiones sistemáticas, 1 cohorte, 1 casos y controles y 1 guía de práctica clínica para establecer la asociación entre el reposo y preeclampsia.

 

La preeclampsia es una complicación grave del embarazo que se presenta en aproximadamente el 2% al 8% de las mujeres. Se identifica por una mayor presión arterial y proteína en la orina, pero, pero con frecuencia, las mujeres no padecen síntomas iniciales. Mediante la constricción de los vasos sanguíneos en la placenta es posible que interfiera con el paso de alimentos y de oxígeno al recién nacido, por lo tanto, se produce una inhibición del crecimiento del recién nacido y un nacimiento demasiado temprano. Las mujeres pueden padecer afecciones en los riñones, el hígado, el cerebro y el sistema de coagulación. Se propuso el reposo como beneficioso para las mujeres con un riesgo mayor de preeclampsia, incluso las que presentan presión arterial normal. También se observan efectos adversos posibles como el potencial de un aumento del riesgo de coágulos sanguíneos en las piernas y la repercusión significativa de los períodos de reposo para la mujer y los miembros de su familia. 

En las revisiones sistemáticas se concluye que las pruebas no son suficientes para determinar si el reposo es útil para la prevención de la preeclampsia y sus complicaciones en mujeres con presión arterial normal durante el embarazo.

En el estudio de cohortes y casos-controles, concluyen que puede ser una medida efectiva si se acompaña de un manejo integral tanto no farmacológico y cuando es necesario farmacológico.

La Guía de práctica clínica, lo recomienda como cambios en el estilo de vida a modificar, pero aclara que no se ha comprobado su efectividad. 

Total de Referencias:7

Metaanálisis: 4

Ensayos Clínicos: 0

Cohortes, casos controles, series de casos clínicos: 2

Consenso de profesionales: 0

 Guías de práctica clínica: 1

Goldenberg RL, Cliver SP, Bronstein J, Cutter GR, Andrews WW, Mennemeyer ST.  Bed rest in pregnancy. Obstet Gynecol. 1994 Jul;84(1):131-6. Review.

Moutquin JM, Garner PR, Burrows RF, Rey E, Helewa ME, Lange IR, Rabkin SW Report of the Canadian Hypertension Society Consensus Conference: 2. Nonpharmacologic management and prevention of hypertensive disorders in pregnancy. CMAJ. 1997 Oct 1;157(7):907-19. Review.

– Meher S, Duley L. Rest during pregnancy for preventing pre-eclampsia and its complications in women with normal blood pressure. Cochrane Database Syst Rev. 2006 Apr 19;(2):CD005939. Review.

– Cabrera ML, McDiarmid T, Mackler L, Januchowski R. Clinical inquiries. Does bed rest for preeclampsia improve neonatal outcomes? J Fam Pract. 2007 Nov;56(11):938-9. 

– Abenhaim HA, Bujold E, Benjamin A, Kinch RA Evaluating the role of bedrest on the prevention of hypertensive diseases of pregnancy and growth restriction.

Hypertens Pregnancy. 2008;27(2):197-205.

-Sibai BM, Barton JR, Akl S, Sarinoglu C, Mercer BM. A randomized prospective comparison of nifedipine and bed rest versus bed rest alone in the management of preeclampsia remote from term. Am J Obstet Gynecol. 1992 Oct;167(4 Pt 1):879-84.

– Hypertension in pregnancy. ACOG Technical Bulletin No. 219. Washington DC: ACOG, January 1996A

 

ANTONIO

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Salud, alimentación y medio ambiente

img_1978dscf041424La Asociación Española de Educación Ambiental ha organizado las ‘Jornadas sobre Salud, Alimentación y Medio Ambiente’, que tendrán lugar del 24 al 26 de abril en el Instituto Padre Suárez de Granada.

La contaminación tiene efectos sobre la salud de las personas, aunque estos no siempre son visibles ni sus efectos inmediatos, llegando a poder producir enfermedades en nuestros organismos y mortalidad prematura, según señalan desde la Asociación Española de Educación Ambiental.

Aparte de las emisiones producidas por las centrales de energía, la industria y el transporte, existe una gran cantidad de productos generados por la industria química que se han incorporado a nuestra vida cotidiana y que pueden tener efectos indeseables sobre nuestra salud.

Asimismo, todo esto también tiene sus efectos sobre la salud, ya que la procedencia de los alimentos supone un cierto tipo de tratamiento y uso de la tierra, lo que conlleva que se introduzcan contaminantes en nuestros organismos. Los agroquímicos, los transgénicos, el exceso en el consumo de carne o la sobreexplotación de las pesquerías influyen en nuestra salud, el medio ambiente y la distribución de la riqueza en el mundo.

Besos,

Isabel

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TIEMPOS POLITICOS…

Sigo indignada con esta situación, mientras nosotros discutimos sobre tiempos políticos y culturales, en mi país se han dedicado a ejemplificar como funcionan las cosas aún en ciertos paises. ¿Será que no nos importa parecer cangrejos con tal de satisfacer nuestros intereses?

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Interes politico pone en riesgo abastecimiento de vacunas

Guatemala, marzo del 2009. El gobierno de Guatemala adquirira vacunas por mas de 500 000 dolares a proveedor que financió campaña presidencial, dejando de lado los mecanismos de adquisicion a traves de la OPS utilizados en los ultimos 25 años.

A principios del 2009 el Gobierno de Guatemala  tomo la decisión de no adquirir las  vacunas para el Programa Nacional de Inmunizaciones a traves de la Organizacion Panamericana de la Salud (OPS); en su lugar,  licitó la compra de las  vacunas adjudicando la buena pro a la empresa del  Jack Irving Cohen, financista de la campaña del actual presidente Alvaro Colom del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Según la fuente, este proceso de adquisición fue publicado en la seccion de “seguridad y armamento” de la web Guatecompras y no en la seccion de salud que hubiera sido lo correcto.

Esta conducta del Gobierno de Guatemala pone en riesgo el suministro  y la calidad de las  vacunas como BCG contra la tuberculosis, la TD para prevenir el tetanos y la difteria  y la pentavalente liquida que evita la difteria, tetanos, tosferina, influenza tipo b y poliomelitis, ya que la empresa ganadora de la licitación  no cuenta con la experiencia ni con la precalificación exigidas por la OPS para ser oferente de estos medicamentos de suma importancia para la salud pública.

La OPS cuenta con un fondo rotatorio que ha asegurado durante los últimos decenios un suministro de alta calidad para los programas nacionales de vacunación a precios accesibles. Esto ha permitido ahorros sustanciales, de hasta 80 por ciento del precio de las vacunas ordenadas por un determinado país, y  también ha permitido la planificación de las actividades de inmunización.

De acuerdo con varios ex ministros de Salud consultados, “la compra a traves del fondo rotatorio es fundamental para el país; sin embargo, con esta decisión, los costos de las mismas podrían elevarse y la calidad incluso sería menor”.

Mas información en la siguiente dirección:
http://www.elperiodico.com.gt/es/20090302/investigacion/92959

DIFUNDIDO POR RED E-FARMACOS

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USO RACIONAL DE MEDICAMENTOS

¿SERA QUE HA CAMBIADO EL USO DE LOS MEDICAMENTOS DE UN TIEMPO PARA ACA?, O ¿ESTAMOS IGUAL.?

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ALEJANDRA.

 

 

DIFUNDIDO POR RED E-FARMACOS.

*Boletin Correo AIS: Con los medicamentos no se juega* Peru, marzo del 2009. Accion Internacional para la Salud Latinoamerica y el Caribe ha publicado su Boletin Nº 92 correspondiente al mes de marzo, titulado “Con los medicamentos no se juega”, en el que se hace un analisis sobre la calidad del uso de los medicamentos, los factores que influyen sobre ella y el papel desarrollado por los paises y la OMS para mejorarla. El documento muestra los avances desde que la resolución AMS60.16, insto a la OMS a fortalecer su asistencia para promover el URM. Puede acceder al Boletin en la siguiente direccion:

http://www.aislac.org/pdf/noticias/2009/boletin_urm.pdf

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